El ciclo menstrual: cambios cíclicos positivos, cambios cíclicos negativos

El ciclo menstrual: cambios cíclicos positivos, cambios cíclicos negativos

El ciclo menstrual consta de una primera fase o fase folicular (desde el día que comienza la menstruación hasta la ovulación) y de una segunda fase o fase lútea (desde la ovulación hasta la siguiente menstruación).

En la primera fase del ciclo dominan los estrógenos y en la segunda fase (fase lútea), la progesterona. La caída brusca de la progesterona al finalizar la segunda fase del ciclo provoca la descamación del endometrio (menstruación) iniciándose así otro nuevo ciclo.

Durante el ciclo menstrual se van produciendo diferentes cambios debido a la fluctuación de las hormonas ováricas (sistema endocrino) que interactúan con otros sistemas. Estos cambios son muy variables de una mujer a otra, tanto a nivel cualitativo como cuantitativo. Hablamos de un patrón cíclico pero este no es igual de una mujer a otra, incluso dicho patrón puede variar en la misma mujer. No hay un único patrón estandarizado y, aunque los cambios premenstruales son casi omnipresentes en toda mujer en edad reproductiva, dichos cambios pueden ser tanto positivos como negativos, y se pueden percibir como tales (positivos o negativos) dependiendo, entre otros factores, de la vivencia subjetiva de cada mujer1.

Los cambios premenstruales positivos más frecuentes son: más energía, impulso a terminar cosas pendientes, mejor rendimiento laboral, más interés por las cosas, más sensación de control sobre su vida, más habilidad social, incremento de la libido, más autoconfianza o más relajación 1.

Los cambios premenstruales negativos son: distensión abdominal, ansiedad, tensión mamaria, episodios de llanto, depresión, fatiga, falta de energía, disminución de la libido, irritabilidad, dificultad para concentrarse, cefalea y cambios en patrones de sed y apetito1.

La definición de SPM es difícil de ofrecer en la medida en que se asocia a una amplia variedad de síntomas y que la mayoría de ellos no pueden medirse de forma objetiva. La definición de SPM aceptada hoy por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia es: el conjunto de síntomas y signos físicos, psicoemocionales y cognitivos-conductuales que alteran, al menos de forma leve, la actividad cotidiana o las relaciones interpersonales de la mujer y que aparecen o se exacerban cíclicamente en la fase lútea del ciclo menstrual, presentando alivio o desaparición durante o tras la menstruación, y sin existir otra causa que la justifique. El subgrupo de trastornos premenstruales donde predomina la sintomatología afectiva y que se presenta con la suficiente gravedad como para interferir en el desempeño de las funciones social, familiar y/o laboral, se ha denominado Trastorno Disfórico Premenstrual, y constituyen el 3-8% de los casos de SPM.
Un poco de historia
En la antigua Grecia, Hipócrates estableció una extraña relación entre determinadas alteraciones mentales y el ciclo menstrual. De ahí se originó la palabra histeria (hysteros significa útero). Frank, en 1931, lo denominó síndrome de tensión menstrual y posteriormente en 1953 Greene y Dalton lo designaron síndrome premenstrual para poder incluir las manifestaciones somáticas y psicológicas del cuadro2. Desde entonces, numerosas teorías han intentado explicar el origen del SPM. Hay incluso algunas teorías que niegan su existencia y que refieren que se debe a algo cultural, por creencias negativas en torno a los cambios fisiológicos cíclicos que acontecen en el cuerpo femenino. Hoy se acepta que se trata de un trastorno psicoendocrino multifactorial, en el que las hormonas ováricas desempeñan un papel fundamental3.

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